Experiencias de enfermera novata golosa

Recién salida de la universidad se había encontrado con su primera experiencia esta enfermera novata golosa nada sosa. Raquel con más morbo que profesionalidad, se había dejado llevar por el primer paciente que le habían encomendado, como ya explicamos en nuestro anterior capítulo. Se encontró con un enfermo al que tenía que rasurar la parte de abajo para una intervención quirúrgica. Cuando de repente emergió la mujer, o jovencita mejor dicho, que lleva dentro. Para dejar a un lado la profesionalidad de una buena ATS.

Se deleitó más por el tamaño del pene desnudo que por la frondosidad velluda que le rodeaba. Porque ese era su trabajo, podar el árbol y dejarlo liberado como las dunas del Sahara.

Pero nuestra jovencita y asombrosa Raquel, se excitó sin querer al ver aquel micropene desnudo. Y la razón fue tan sencilla como que ella poseía las microtetas más reducidas de toda la facultad de Enfermería. Unida por, si no desgracia, sí por pequeñez que compartían, ella no pudo más que excitarse. Cuando tuvo en la mano ese pequeño miembro para depilar, sin querer la comenzó a frotar.

Paciente embarazada con enfermera novata golosa

De esta manera, no llegó a rasurar bien la zona. Porque se perdió en los placeres más bajos del sexo en la misma consulta. Le pasó, lo que a muchas enfermeras novatas y no tan novicias. Que anteponen la mujer al uniforme, la diversión a la devoción, y pasa lo que pasa. Uno va por un problema «de cojones» y ella frente al espejo se soba los melones.

Así que una vez que nuestra amiguita la enfermera Raquel, hizo de las suyas esa vez, luego hubo una siguiente vez. Y que por cierto, es adicta a ver el porno casero de más rabiosa actualidad fuera de horas de trabajo.

Pues, un día se le presenta en su consulta una madura embarazada. Ella no había tenido nunca contacto con hembra desnuda alguna. Pero claro, al ver aquella chica madura, más mayor que ella, morena y con su barriga incipiente y con una limpieza vaginal pendiente… dijo Raquel. «Una limpieza sí…¡por aquí!».

Madura disfrutona sale de consulta feliz como ninguna

Ella no pudo más y con ese rostro angelical que posee, hizo de nuevo de las suyas en la consulta. Haciendo de esta chica pre-mama una disfrutona más.

Así que de esta forma se iba ventilando y alegrando un paciente detrás de otro. El de la micropolla salió rasurado y extasiado. Y la embarazada, loca de placer en la camilla hasta estremecer. Al parecer Raquel, se perdió la clase de cómo no caer en los placeres de la carne sin querer. Pero nunca pudo ni quiso superarlo, y entraba al lavabo para poder culminarlo. Frente al espejo se toca recordando cada vendaje.

Ahora Raquel, tiene su propia linea erotica particular además de su trabajo oficial. Le gusta tanto el sexo que quiere más. Seguirán las historias de la enfermera novata golosa.

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