Veteranas XXX son mis dos hermanas

No he podido evitar hablar un poco de mis hermanas tetonas, dos veteranas XXX, mis hermanastras mejor dicho porque son fruto del matrimonio de mi padre. De su anterior esposa. Así que yo he crecido con ellas dos, que superan los cuarenta años, dos españolas cuarentonas tetonas. Y con mi padre y mi madre biológica. Que no es la madre de ellas. Las hermanas XXX están muy crecidas y yo soy un pobre veinteañero, pajillero día sí y día también que las observa con la lejanía de un extraño. Nunca pensé en ellas como mis verdaderas hermanitas. Por eso a día de hoy estoy en una carcoma que me concome de vicio insostenible por ellas dos. El vicio del incesto por estas dos hermanastras.

Ya que vivimos todos en la misma casa y las veo entrar y salir, y afortunadamente conmigo se llevan muy bien. Pero claro, la llamada del sexo no conoce fronteras con esperas. Y las de familia van a toda prisa. Cuando las veo con esos sujetadores, con esos sostenidores, porque tengo la suerte, de poder tener dos tetonas por hermanas, me pongo loco. Loco de amor por ellas, hasta tal punto que llevo ya unos años, que solo pienso en follar con las 2. Algo que no ha pasado todavía. Solo está en mi mente.

Incesto familiar con veteranas XXX de verdad

No sabe un padre lo que es meter al hijo ya crecido con dos mujeronas de verdad en la misma casa. El otro día estuve espiando a Marta que es una de ellas, la observaba ducharse. Porque ni cierran la puerta cuando están en el baño. Mirando por una ventana pequeña que tiene el lavabo y luego me atreví a abrir un poco la puerta.

Madre mía cómo puede estar mi hermanastra, es una perfección verla desnuda en la ducha. Se me empinó al momento solo el hecho de estar ahí, haciendo algo prohibido mirar cómo se desnudaba y entraba a la ducha. Lo que me gustaría poder decirla todo lo que siento por ella, pero de momento no puedo. Y solo hago que mirar videos porno para apagar el calentor, entrar en chats de maduras españolas, para hablar con no sé quién. Y lo que tendría que hacer es dar el paso.

Atreverme a decir a mis hermanastras lo que pienso

Lo que tendría que hacer es decírselo a las dos. Porque a una la suelo espiar cuando va al baño y la otra que tiene un novio ya de unos treinta y algo, se lo trae a casa. Y no me da por otra cosa que mirar cuando están en la habitación los dos. Porque si morboso es mirar cuando Marta se ducha, yo creo que es más caliente ver y oír como folla mi otra hermana. Sandra. Es una pasada. Es una morenaza de buenas caderas.

Lo que gime solo se sabe si estás detrás de la puerta. O mejor aún, abrirla un poco y luego cerrarla, como si no hubiera pasado nada. Y olvidarse de llamar a estas líneas eróticas Bizum o tarjeta o como dice una amiga de aquí. Que una mujer nunca llamaría a una línea erótica. Vaya con Macarena, por ella va dedicado este relato real. Yo he sido asiduo a estas líneas desde hace dos años. Ya no lo soy.

Pues como decía, ver a Sandra a cuatro patas gemir y el otro darle fuerte, ahí os puedo asegurar, que si ves a vuestra hermana follar, eso es mucho más que susurrar. El ruido de los dos es brutal y mi empalme, más todavía. Suelo espiarles mientras follan en la habitación de mis padres, lo hacen cuando no están y me masturbo sin dudarlo cuando los veo. Porque eso no está bien. Usar la cama de mis padres.

Algún día seré yo el protagonista de la situación. Y ese novio se irá a tomar por culo y sea yo quien esté con las dos maduras españolas.

Gracias por dejarme publicar este relato de veteranas XXX sin par, que tantas ganas tenía de enseñar.

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